Ilmo. Sr. Coronel delegado de Defensa en Extremadura Sr. Teniente Coronel jefe del Grupo de Material de la Base Aérea de Talavera la Real y Ala 23. Autoridades militares y miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Corporación Municipal de Zafra, Sras. y Sres. Diputados de la Asamblea de Extremadura. Sr. Director General de Administración Local de la Junta de Extremadura. Sres. Diputados del Congreso. Alcaldes y concejales de otras localidades. Resto de autoridades civiles y militares, señoras y señores.
Hoy es un día grande para una Zafra que a sus múltiples atractivos, a su historia, a su peso específico en la región, a su vocación de acogida, suma la ubicación en un lugar de privilegio de un símbolo incontestable de nuestra identidad.
Somos la nación más antigua de Europa y eso, unido a los siglos que precedieron al Renacimiento con sus Estados- Nación, y a los que desde entonces hasta hoy se han sucedido, nos confiere una idiosincrasia, unos valores, una cultura, unas tradiciones y una vida en común que nos identifican a la perfección.
Señoras y señores, la historia no siempre ha sido benévola con España. Los españoles no siempre hemos sido respetuosos con nosotros mismos. Muchas veces esa historia se ha escrito a base de sangre, fuego y desgarro. Y eso deja huella. Pero como pueblo, como sociedad, también hemos sabido, a base de muchos esfuerzos, y de mucha voluntad de mirar hacia el futuro, restañar heridas y recorrer el camino juntos.
Probablemente seamos un pueblo más admirable de lo que nosotros mismos pensamos.
Hoy, esos siglos de historia han confluido en una vida cotidiana en la que una nación que se desangró ha sabido configurarse a sí misma como un Estado de Derecho en el que todos cabemos, en el que todos tenemos algo que decir, en el que todos estamos sujetos también al deber de construir una sociedad mejor.
Y esto es lo que escenificamos hoy aquí. A esto, no a otra cosa, hemos venido.
Decía Séneca que «es insoportable carecer de patria». Nosotros somos afortunados porque sí tenemos patria. Y la patria somos todos nosotros, nuestras familias, nuestros amigos, nuestros convecinos conviviendo en pueblos y ciudades… El concepto de patria no es algo caduco, ni obsolescente, ni afecto a no-sé-qué-nostalgias. El concepto de patria es algo vivo y permanentemente actualizado por la convivencia. La patria es el gran esfuerzo colectivo por vivir en paz, acompañados por nuestra herencia cultural, por nuestra idiosincrasia y por nuestros proyectos vitales.
Y esto queda aquí, para hoy y para el futuro, representado por esta bandera que acabamos de izar.
Distinguidas autoridades, señoras y señores.
Una bandera no es un trozo de tela, como una canción no es un mero caudal de aire modulado. Una bandera es un símbolo, una imagen en la que lo visual denota el sentido de pertenencia, en nuestro caso, a esa «patria común e indivisible de todos los españoles» a la que se refiere el artículo 2 de nuestra Constitución. En la bandera significamos todo y la bandera es de todos, a todos nos engloba, a todos debe representarnos. La bandera no es patrimonio de nadie en particular, y el mejor modo de impedir que algunos se la puedan adueñar es exhibirla todos con orgullo.
Y lo mismo cabe decir del himno con el que se ha acompañado el izado de la enseña nacional y que tanto nos emociona.
Señoras y señores.
Nos emocionamos con lo nuestro, con lo que amamos y con lo que respetamos. Y cuando homenajeamos a la bandera que es de todos, nos homenajeamos a nosotros mismos, por ser capaces, como sociedad, como nación, de vivir pacíficamente en comunidad. Al menos eso entiende este que hoy tiene el honor de hablarles.
Este homenaje, por supuesto, tiene un componente militar, porque los honores, conforme a la ley, han de realizarse con el concurso de una unidad de los Ejércitos. Ejército del Aire en nuestro caso, que nos honra con su presencia. Fuerzas Armadas a las que además la Constitución encomienda misiones de importancia vital: el artículo 8 de nuestra Carta Magna les prescribe «garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional.» Funciones, deberes, tan sencillos como determinantes que la inmensa mayoría de los españoles entiende, respeta y aplaude.
Déjenme que aproveche para hacer constar aquí mi agradecimiento a estos militares, empezando por el Ilmo. Sr. Coronel delegado de Defensa y acabando por los soldados que hoy nos acompañan por su labor abnegada y por habernos acompañado en esta solemnidad que, ténganlo por cierto, Zafra nunca olvidará.
Dignísimas autoridades, señoras y señores.
Es absolutamente pertinente exhibir en Zafra el símbolo nacional, el símbolo que nos une y a todos nos ampara. Es absolutamente normal que Zafra se una a otras muchas ciudades que antes han dado testimonio del orgullo de sentirse españoles mostrando su bandera.
El sentimiento de amor patrio no puede circunscribirse sólo a gloriosos momentos deportivos. El orgullo de nuestra pertenencia a una gran nación también tiene cabida en la vida cotidiana y es lo que hacemos hoy: dejar nuestro símbolo a la vista de todos, integrado en nuestra convivencia diaria.
Pueblo de Zafra.
Este de hoy no es un acto para nostálgicos de nada; ni de unos contra otros, ni de ninguna otra naturaleza distinta a lo que les he expuesto en mi intervención. Aquí no cabe aquello que decía D. Emilio Castelar: que algunos preferían su secta a su patria. Aquí no estamos para eso, aquí estamos para celebrar nuestro proyecto de vida en común. Bajo esta bandera no sobra nadie, a su sombra cabemos todos.
Y hoy, como alcalde de Zafra, les convoco como testigos de mi orgullo por pertenecer a esta ciudad, a esta región y a esta nación a la que creo que cuantos estamos aquí amamos.
Autoridades civiles, militares, ciudadanos.
Como decía Ortega, les he hablado de lo que tengo sobre el corazón, salga como saliere.
Déjenme, para terminar, que les muestre mi agradecimiento infinito por haberme brindado la ocasión de estar aquí junto a todos ustedes arropados por el mismo símbolo y entusiasmado por el proyecto de vida en común cimentado en nuestra historia y proyectado sin complejos hacia el futuro. Un proyecto al que llamo Zafra, al que llamo Extremadura y al que, sobre todo, llamo España.
Hoy he recibido un honor impagable. Muchísimas gracias.

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