El fondo de Lowercarbon enfocado en captura de carbono invierte en compañías que desarrollan tecnologías para reducir las emisiones de CO2, eliminarlo de la atmósfera y enfriar así la temperatura del planeta. A través del mismo, se pretende acelerar la captura de miles de millones de toneladas de CO2 gracias a las más innovadoras tecnologías.
Una empresa emergente noruega ha encontrado la fórmula para reparar carreteras de forma sostenible. Con una máquina especial se tritura la capa superior del pavimento y luego un pegamento vegetal mantiene unido el asfalto. El proceso hace que las carreteras se vuelven negativas en carbono.
“Esperamos que en los próximos años crezca de manera significativa el número de compañías que ofrecen soluciones y nuevos modelos de negocio para contribuir a mitigar el calentamiento global y nosotros vamos a apostar por ellas”, afirma Javier Rodríguez Soler, responsable del área global de Sostenibilidad en BBVA.
“BBVA ha identificado la descarbonización y la tecnología ‘verde’ como dos de las áreas prioritarias para realizar inversiones. Lowercarbon es el socio adecuado para comenzar a invertir en estas actividades”, añade Rodríguez Soler.
De esta forma, BBVA quiere acompañar a sus clientes no sólo proporcionando financiación, sino también invirtiendo en compañías que están revolucionando esta transición e impulsando la innovación.
Lowercarbon, con sede en Estados Unidos, cuenta con una amplia cartera de inversiones, centradas principalmente en cuatro áreas: energía, clima, movilidad y agrotecnología. Algunas de estas empresas han alcanzado el estatus de unicornio, es decir, están valoradas en más de 1.000 millones de dólares, como las ‘startups’ Commonwealth Fusion Systems y Solugen. Este fondo cuenta con un equipo con experiencia en inversiones de capital riesgo, liderado por sus fundadores, Chris y Crystal Sacca.
Sectores con mayores oportunidades sostenibles para BBVA
El cambio climático es la mayor disrupción a la que se enfrenta la economía actualmente, y BBVA considera que también supone una enorme oportunidad. Este reto requiere un gran esfuerzo innovador, así como una ingente cantidad de capital para financiarlo. En concreto, se estima que hasta 2050 será necesaria una inversión global de 275 billones de dólares, más del 8% del PIB mundial durante esos próximos 30 años, para lograr la descarbonización de la economía, según McKinsey¹.
Además, en muchos casos, las tecnologías necesarias para hacer frente al cambio climático están siendo desarrolladas por empresas en una etapa muy embrionaria, como es el caso de aquellas que desarrollan soluciones y tecnologías de captura de carbono.
Por todo ello, tanto las entidades financieras como el sector del capital riesgo han comenzado a interesarse por las inversiones relacionadas con el clima.
En 2021, según los datos de la Agencia Internacional de la Energía, se emitieron 33.000 millones de toneladas de CO2 equivalente (una unidad de medida que equipara a todos los gases de efecto invernadero). Las concentraciones de CO2 en la atmósfera están hoy en 420 partes por millón, cuando en 1960 estaban por debajo de las 320.

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